Leyendas…“Pancho” Puskas…de la guerra a la gloria.

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Hablar de Ferenc “Pancho” Puskas, es hacerlo de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Debutó en Primera División con 16 años, y a partir de ahí fue escribiendo con letras de oro, una de las carreras más brillantes del fútbol mundial.

Tras la invasión de Hungría por parte de la URSS (1956), Puskas se queda inactivo, hasta que dos años después es contratado por el Real Madrid. Allí reverdece, y aumenta éxitos pasados conseguidos en su país de origen. Puskas dejó una huella imborrable en el madridismo, y entre todos los que tuvieron la suerte de tratarle.

Ferenc Puskas Biro nació en Budapest, el 2 de abril de 1927. Su padre, jugador del Kispest, y entrenador de su hijo a lo largo de su carrera, había tratado de inculcarle, la afición por el fútbol. El hecho de pertenecer a una familia modesta condicionó su infancia, durante la cual empezó a darle patadas a un balón, hecho a base de trapos, y papeles de periódico.

Luego de su debut en la Primera División del Kispest, la internacionalidad absoluta, le llegaría el 2 de marzo de 1945, en el Nepstadion de Budapest. Puskas, como a partir de entonces se le conocería, debutó con la selección húngara en un partido contra Austria, anotando su primer gol.

A finales de 1949 el Kispest desapareció como equipo, transformando su nombre por el de Honved de Budapest. Este equipo que pertenecía al ejército, consiguió siete títulos de Liga en su país, y era uno de los mejores de Europa en su época.

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En 1953, Puskas fue proclamado “mejor jugador de Europa”, por críticos, y periodistas de varios países. Su adiós a la selección húngara se produjo el 14 de octubre de 1956, en un partido disputado, casualmente, también contra Austria, donde marcó su inevitable gol, el número 85, en 84 partidos jugados, realmente impresionante.

La difícil situación del país, apuró su prematura “retirada” de la selección. Se le llegó incluso a dar por muerto, con gran angustia para Erzsbeth, una jugadora de balonmano con la que había contraído matrimonio en 1950, y con la que tuvo una hija, Anke.

Pero Puskas logró escapar y residió en varios países de Europa y Sudamérica, hasta que fue fichado por el Real Madrid, desechando ofertas de varios clubes italianos. De esta manera, con treinta y un años y de la mano de Emil Osterreicher, se convirtió en jugador madridista. Completando el mítico grupo que ya formaban Alfredo Di Stéfano, Kopa, Rial, Santamaría, Gento, Domínguez…

A punto de cumplir los 32 años se pensaba que un hombre como Puskas, nada podía hacer en un equipo como el Real Madrid, plagado de estrellas. Durante su primera temporada en España tuvo algunos problemas de adaptación, debido a su larga inactividad, pero ya en su segundo año comenzó a dar muestras de su calidad.

Antony Callero

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