Anécdotas…Ángel Labruna y una pregunta que no supieron responder sus jugadores

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Ángel Labruna fue un jugador histórico del Club River Plate de Buenos Aires, en el cuál jugó 21 temporadas (entre 1939 y 1959) y donde anotó 542 goles, lo que lo convierte en el máximo anotador.

Tuvo dos pasajes como entrenador en el equipo “millonario”, el mas exitoso entre 1975 y 1981, donde logró romper una racha de 18 años sin títulos del club de sus amores.

La anécdota que contamos en esta ocasión ocurrió durante un entrenamiento precisamente en River Plate.

Se paró ante sus jugadores y les preguntó: “cuándo creen ustedes que se ganan los campeonatos?”

Hubo varias opiniones, algunos decían que en los últimos cinco partidos, otros en el arranque, otros que era en la segunda mitad del campeonato, etc.

“No muchachos, están todos equivocados”, les dijo don Ángel. “Ustedes se creen que saben de fútbol y no saben nada. Los campeonatos se ganan antes de empezar a jugarlos, cuando se elige a los jugadores“.

Antony Callero

Anécdotas…Rooney y sus locuras…tirar 600.000 euros en dos horas en un Casino !!

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El pasatiempo preferido del delantero británico Wayne Rooney son los juegos de azar, los que le han traído mas de algún disgusto familiar, principalmente con su esposa.

En Mayo del 2017 se fue a Manchester de paseo con su familia, y no tuvo mejor idea que irse al Casino.

En casi 2 horas, Rooney perdió nada menos que 600.000 euros, jugando a la ruleta y al blackjack.

Según testigos que estaban esa noche en el Casino Manchester 235, Rooney estaba como poseído, bebía cerveza sin parar y apostaba como si fueran monedas, perdiendo 5.000 euros por minuto.

Rooney, tras 16 temporadas brillantes en Europa, jugando en el Everton, y sobresaliendo en el Manchester United, fichó este año por el DC United de la ciudad de Washington, que compite en la Major League Soccer de los Estados Unidos.

En su autobiografía, Rooney habla del vicio que tiene con los juegos de azar, y los problemas que le ha traído.

Antony Callero

 

Curiosidades…Colombia, el Santos de Pelé, y la golpiza al árbitro Velásquez

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El 17 de julio de 1968 llegaba a Colombia el Santos de Pelé, para jugar un amistoso ante un seleccionado cafetero que se preparaba para los Juegos Olímpicos de México.

El encuentro se disputaría en el Estadio Nemesio Camacho, más conocido como El Campín (Bogotá), y tendría ribetes insólitos en todo su desarrollo.

El árbitro era Guillermo “Chato” Velásquez, reconocido por ser un hombre de una fuerte personalidad dentro del campo, y así quedaría demostrado.

Los 50.000 espectadores que se acercaron ese día a El Campín, jamás imaginaron lo que sucedería minutos después del pitazo inicial.

Santos se adelantó por intermedio de Toninho a los 4 minutos, pero Alfredo Arango a los 6 empataba el juego.

El delantero Lima protestó con vehemencia al árbitro, de que Arango estaba en fuera de juego, pero este desestimó la misma.

Acto seguido Lima le hizo una zancadilla al juez, y este reaccionó con un violento golpe de puño que impactó en el jugador brasileño.

Lima se fue expulsado, y los hombres del Santos se fueron encima del colegiado; el partido estuvo varios minutos suspendido, hasta que se reanudó, aunque el ambiente estaba muy caldeado dentro del campo.

Germán González a los 17 volvió a adelantar a Colombia, pero pese a estar con 10 hombres, el Santos consiguió la igualdad a los 23 por intermedio del gran “Pelé”.

Sobre el minuto 35, se produciría una jugada que bien podría entrar en la historia de las mas insólitas de este deporte.

Pelé acusa una falta dentro del área, reclama al árbitro que es penalti, pero Velásquez hace caso omiso. Las protestas de “O Rei” son muy airadas y el encargado de impartir justicia lo expulsa del campo de juego.

Para que…en tromba los jugadores del Santos se le vinieron encima a Velásquez, quién recibió una andanada de golpes de puño y patadas de los brasileños que estaban enfurecidos.

El árbitro debió ser llevado a un centro asistencial, el público se negaba a la suspensión del partido, ya que habían pagado mucho dinero para ir a ver a Pelé, y exigían su presencia en la cancha.

Omar Delgado que estaba como asistente pasaría a ser el juez central, e hizo regresar a Pelé al campo de juego por pedido de la afición, en un hecho sin precedentes.

Santos terminó ganando 4-2 al final, ya que Pelé marcaría otros dos tantos para sentenciar el pleito, pero eso es solo una anécdota mas.

Después del partido todos los jugadores del Santos-con Pelé incluido-, tuvieron que ir a declarar a la Comisaría, ya que Velásquez hizo la denuncia pertinente por agresión.

Un hecho por demás insólito que ocurrió en Colombia, y que tuvo a Pelé como uno de los protagonistas principales de la historia.

Antony Callero

 

 

Anécdotas…”Nápoli compra a Paparulo”

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La llegada del argentino Enrique Omar Sívori al Nápoli, trajo muchas críticas de la prensa local, hacía él y su entrenador, especialmente de un periodista que seguía al equipo a todos lados.

Sívori había jugado durante 8 años en la Juventus en gran forma, pero cuando llegó al equipo del Sur italiano, ya estaba mas veterano y no se le veía en su mejor estado de forma.

El futbolista argentino se guardó las críticas, y no le hizo caso al periodista, porque sabía que algún día tendría su revancha.

Un día en la concentración, el entrenador argentino Bruno Pesaola charlaba con Sívori y Altafini, cuando se aproximó el mismo.

“Con ese jugador el Nápoli será imparable”, dijo Sívori en algún momento, a lo que el referido periodista paró la oreja, Pesaola y Altafini advirtieron por donde venía la mano y se fueron.

El periodista intrigado le pregunta sobre que jugador estaban hablando, en principio Sívori se hacía el difícil, hasta que accedió: “Está bien, pero no digas que yo te pasé la información, se trata de José Paparulo”.

Al día siguiente el diario principal de Nápoli titulaba: “Nápoli compra a Paparulo”.

Lo que no sabía el muchacho es que en Argentina el término Paparulo equivale a boludo. Sívori había consumado su venganza, y el periodista casi va a la calle por tremenda boludez.

Antony Callero

 

 

Anécdotas…Arsenio Erico y el famoso gol 43…

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En 1934, el paraguayo Arsenio Erico debutaba con 19 años de edad en la Primera de Independiente, allí comenzaría una carrera de leyenda, que lo convertiría con el correr del tiempo en el máximo goleador histórico del fútbol argentino con 295 tantos.

En 1937 hizo la friolera de 47 goles, repitió en 1938 como goleador del torneo con 43, y en 1939 marcó 40 tantos, no había quien pudiera con Erico.

En la temporada de 1938 se dio un hecho muy curioso, la marca de Cigarrillos “43”, ofrecía un premio importante al jugador que convirtiera dicha cantidad de goles (43) en la campaña.

Pero el detalle es que debían ser 43 goles, ni uno mas, de lo contrario no habría premio.

Erico llegó al gol 43 en el primer tiempo de la última jornada de ese torneo ante Lanús, anotó 2 tantos y con eso alcanzaba la cifra mencionada.

En la segunda mitad Erico continuó haciendo de las suyas, siendo imparable para la defensa rival, pero no pateaba al arco, sino que asistía a sus compañeros para que convirtieran, ya que “no podía anotar mas de 43 goles”.

Ese día Independiente finalizaría ganando 8 a 2 ese encuentro ante Lanús, y no solo quedaría esta anécdota del gran goleador, sino que además en esa jornada Independiente se consagraba por primera vez como campeón de la Liga Argentina en la era profesional.

Hay que decir que además de Erico, ese Independiente tenía una delantera de ensueño, conformada además por José Vilarino, Vicente De La Mata, Antonio Sastre y Juan José Zorrilla.

Antony Callero

 

Curiosidades…La extraña manera de motivar de Johan Cruyff

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El holandés Johan Cruyff fue uno de los grandes jugadores de todos los tiempos, eso nadie puede dudarlo, pero también puede entrar en el “top ten” de los mejores entrenadores que pisaron un campo de juego.

Su personalidad diferente al resto, su carisma para llegarle al jugador, hicieron de que Cruyff marcara un antes y un después en la historia del Barcelona.

Uno de sus jugadores predilectos era el búlgaro Hristo Stoichkov, a quién el propio holandés lo llevó al Barça.

“Dedicó muchas tardes a enseñarme lo que tenía que hacer en el campo”, expresaba Stoichkov en una entrevista a la revista “Panenka”.

Me decía: “Eres un jugador de Balón de Oro, yo tengo tres y quiero que tú tengas uno”.

Lo mas raro era la forma de motivar al jugador, te mataba delante de tus compañeros, y después a solas te decía que eras el mejor.

“Delante del grupo era capaz de decirme que era un desastre, que me iba a traspasar, y al final del entrenamiento ir a comer juntos. Me mataba delante de todos y en privado me acariciaba el brazo, diciéndome que era el mejor”, era de no creer.

Y cuenta una anécdota sobre su compañera Romario con Cruyff, “me acuerdo de Romário, después de que le metiera tres goles al Madrid en el 5-0. Lo sentó en el banquillo contra el Sevilla en el siguiente partido. Me acerqué al míster y le dije: ‘¡cómo metes a Romário de suplente! Jugamos los dos, liquidamos pronto el partido y ya está”.

“Calla, calla, que va crecido (agrandado). Lo sacaré en el segundo tiempo, meterá un par y ganaremos”, me dijo el Míster. Ese día no le salieron bien las cosas a Cruyff, Romario entró malhumorado, le pegó un puñetazo a Simeone y lo expulsaron.

Antony Callero

Historias…El Atlético a un paso de la gloria…hasta que apareció Schwarzenbeck y el mito de los guantes de Reina.

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El 15 de Mayo de 1974 en el Estadio Heysel de la ciudad de Bruselas, Atlético Madrid y Bayern Munich se enfrentaban en la final de la Copa de Campeones de Europa.

Después de 90 minutos intensos, el partido se fue a la prórroga, y allí apareció Luis Aragonés al minuto 114 para anotar de tiro libre el gol que le daba el título al conjunto “colchonero”.

En las tribunas y también se dice en el banquillo y en la cancha, ya prácticamente se celebraba el triunfo atlético, pero lo inesperado estaba por ocurrir.

A muy pocos segundos del final, el defensor alemán Georg Schwarzembeck recoge un balón en la zona media, avanza y remate de larga distancia, con tal precisión que el balón se incrusta sobre el palo del portero Miguel Reina, era el empate para los alemanes, que forzaban un desempate, ya que hasta ese momento no estaba estipulado en el reglamento la definición por penaltis.

Mucho se habló de esa incidencia, incluso se llegó a decir que el portero Reina -padre de Pepe- se distrajo en la jugada previa, ya que se había quitado los guantes y se los había regalado a un fotógrafo que estaba al costado del arco.

Años después Reina fue consultado sobre esto y expresó: “Antes no se estilaba eso de llevar guantes, aunque los había. Eran de lana gruesa y había que mojarlos para poder tener más tacto. A mí me los hacía una vecina, Pili, con hilo de cashmere. Nada que ver con lo que lucen hoy los porteros”.

También se le preguntó sobre si antes del disparo de Schwarzenbeck, el estaba charlando con el fotógrafo detrás del arco, a lo que bromeó: “me había ido a la taquilla a ver cuánto se había recaudado por el partido. No hombre, no. Nada de eso, por Dios. Estaba centrado en lo que sucedía y solo quería oír el pitido final del árbitro para poder abrazarme con mis compañeros.”

El entrenador de ese equipo era el argentino Juan Carlos Lorenzo, quién fue muy duro con el portero, tras ser consultado con lo que había pasado en ese primera final.

“No me hagan acordar. Lo que hizo Reina, el arquero, no tiene perdón. Nos pusimos 1-0 a siete minutos del final. Faltando uno, tuvimos un tiro libre a favor, lo pateó Gárate y le salió una masita a las manos de Maier. Este sacó fuerte con el pie y Cacho Heredia la mandó afuera. Vino el lateral, la tomó Beckenbauer y se la dio a un tal Schwartzembeck, un zaguero que era muy torpe. Tanto es así, que no supo qué hacer y se sacó la pelota de encima pateando al arco.  Un tirito… ¿Saben lo que estaba haciendo Reina? Dándole los guantes de recuerdo al fotógrafo de Marca. Por supuesto, fue gol. Nos agarró una desesperación terrible. Vicente Calderón, el presidente, casi se nos muere en el camarín. Salimos 1-1 y había que jugar un desempate a la 48 horas. A Reina no lo encontrábamos por ningún lado. Estaba refugiado en el vestuario del árbitro. Después apareció y me pidió la revancha. Se la di, pero no nos acompaño la suerte; el Bayern nos bailó y nos ganó 4-0….”

Lo cierto es que no hay documentos gráficos ni televisivos de que Reina se haya distraído en ese momento, regalando los guantes a un fotógrafo, pero también en honor al portero hay que decir de que el remate de ese tal”Schwartzembeck”, no lo atajaban ni dos porteros juntos.

Dos días después en el mismo escenario se disputaba la revancha, el Atlético salió golpeado porque se le había escapado el título en los últimos segundos, y el Bayern al contrario, con la autoestima por las nubes.

El equipo bávaro ese día aplastó 4 a 0 al Atlético Madrid, con sendos dobletes de Uli Hoeness y Gerd Muller, y se coronaba así campeón de Europa por primera vez.

Antony Callero