Anécdotas…Arsenio Erico y el famoso gol 43…

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En 1934, el paraguayo Arsenio Erico debutaba con 19 años de edad en la Primera de Independiente, allí comenzaría una carrera de leyenda, que lo convertiría con el correr del tiempo en el máximo goleador histórico del fútbol argentino con 295 tantos.

En 1937 hizo la friolera de 47 goles, repitió en 1938 como goleador del torneo con 43, y en 1939 marcó 40 tantos, no había quien pudiera con Erico.

En la temporada de 1938 se dio un hecho muy curioso, la marca de Cigarrillos “43”, ofrecía un premio importante al jugador que convirtiera dicha cantidad de goles (43) en la campaña.

Pero el detalle es que debían ser 43 goles, ni uno mas, de lo contrario no habría premio.

Erico llegó al gol 43 en el primer tiempo de la última jornada de ese torneo ante Lanús, anotó 2 tantos y con eso alcanzaba la cifra mencionada.

En la segunda mitad Erico continuó haciendo de las suyas, siendo imparable para la defensa rival, pero no pateaba al arco, sino que asistía a sus compañeros para que convirtieran, ya que “no podía anotar mas de 43 goles”.

Ese día Independiente finalizaría ganando 8 a 2 ese encuentro ante Lanús, y no solo quedaría esta anécdota del gran goleador, sino que además en esa jornada Independiente se consagraba por primera vez como campeón de la Liga Argentina en la era profesional.

Hay que decir que además de Erico, ese Independiente tenía una delantera de ensueño, conformada además por José Vilarino, Vicente De La Mata, Antonio Sastre y Juan José Zorrilla.

Antony Callero

 

Curiosidades…La extraña manera de motivar de Johan Cruyff

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El holandés Johan Cruyff fue uno de los grandes jugadores de todos los tiempos, eso nadie puede dudarlo, pero también puede entrar en el “top ten” de los mejores entrenadores que pisaron un campo de juego.

Su personalidad diferente al resto, su carisma para llegarle al jugador, hicieron de que Cruyff marcara un antes y un después en la historia del Barcelona.

Uno de sus jugadores predilectos era el búlgaro Hristo Stoichkov, a quién el propio holandés lo llevó al Barça.

“Dedicó muchas tardes a enseñarme lo que tenía que hacer en el campo”, expresaba Stoichkov en una entrevista a la revista “Panenka”.

Me decía: “Eres un jugador de Balón de Oro, yo tengo tres y quiero que tú tengas uno”.

Lo mas raro era la forma de motivar al jugador, te mataba delante de tus compañeros, y después a solas te decía que eras el mejor.

“Delante del grupo era capaz de decirme que era un desastre, que me iba a traspasar, y al final del entrenamiento ir a comer juntos. Me mataba delante de todos y en privado me acariciaba el brazo, diciéndome que era el mejor”, era de no creer.

Y cuenta una anécdota sobre su compañera Romario con Cruyff, “me acuerdo de Romário, después de que le metiera tres goles al Madrid en el 5-0. Lo sentó en el banquillo contra el Sevilla en el siguiente partido. Me acerqué al míster y le dije: ‘¡cómo metes a Romário de suplente! Jugamos los dos, liquidamos pronto el partido y ya está”.

“Calla, calla, que va crecido (agrandado). Lo sacaré en el segundo tiempo, meterá un par y ganaremos”, me dijo el Míster. Ese día no le salieron bien las cosas a Cruyff, Romario entró malhumorado, le pegó un puñetazo a Simeone y lo expulsaron.

Antony Callero

Historias…El Atlético a un paso de la gloria…hasta que apareció Schwarzenbeck y el mito de los guantes de Reina.

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El 15 de Mayo de 1974 en el Estadio Heysel de la ciudad de Bruselas, Atlético Madrid y Bayern Munich se enfrentaban en la final de la Copa de Campeones de Europa.

Después de 90 minutos intensos, el partido se fue a la prórroga, y allí apareció Luis Aragonés al minuto 114 para anotar de tiro libre el gol que le daba el título al conjunto “colchonero”.

En las tribunas y también se dice en el banquillo y en la cancha, ya prácticamente se celebraba el triunfo atlético, pero lo inesperado estaba por ocurrir.

A muy pocos segundos del final, el defensor alemán Georg Schwarzembeck recoge un balón en la zona media, avanza y remate de larga distancia, con tal precisión que el balón se incrusta sobre el palo del portero Miguel Reina, era el empate para los alemanes, que forzaban un desempate, ya que hasta ese momento no estaba estipulado en el reglamento la definición por penaltis.

Mucho se habló de esa incidencia, incluso se llegó a decir que el portero Reina -padre de Pepe- se distrajo en la jugada previa, ya que se había quitado los guantes y se los había regalado a un fotógrafo que estaba al costado del arco.

Años después Reina fue consultado sobre esto y expresó: “Antes no se estilaba eso de llevar guantes, aunque los había. Eran de lana gruesa y había que mojarlos para poder tener más tacto. A mí me los hacía una vecina, Pili, con hilo de cashmere. Nada que ver con lo que lucen hoy los porteros”.

También se le preguntó sobre si antes del disparo de Schwarzenbeck, el estaba charlando con el fotógrafo detrás del arco, a lo que bromeó: “me había ido a la taquilla a ver cuánto se había recaudado por el partido. No hombre, no. Nada de eso, por Dios. Estaba centrado en lo que sucedía y solo quería oír el pitido final del árbitro para poder abrazarme con mis compañeros.”

El entrenador de ese equipo era el argentino Juan Carlos Lorenzo, quién fue muy duro con el portero, tras ser consultado con lo que había pasado en ese primera final.

“No me hagan acordar. Lo que hizo Reina, el arquero, no tiene perdón. Nos pusimos 1-0 a siete minutos del final. Faltando uno, tuvimos un tiro libre a favor, lo pateó Gárate y le salió una masita a las manos de Maier. Este sacó fuerte con el pie y Cacho Heredia la mandó afuera. Vino el lateral, la tomó Beckenbauer y se la dio a un tal Schwartzembeck, un zaguero que era muy torpe. Tanto es así, que no supo qué hacer y se sacó la pelota de encima pateando al arco.  Un tirito… ¿Saben lo que estaba haciendo Reina? Dándole los guantes de recuerdo al fotógrafo de Marca. Por supuesto, fue gol. Nos agarró una desesperación terrible. Vicente Calderón, el presidente, casi se nos muere en el camarín. Salimos 1-1 y había que jugar un desempate a la 48 horas. A Reina no lo encontrábamos por ningún lado. Estaba refugiado en el vestuario del árbitro. Después apareció y me pidió la revancha. Se la di, pero no nos acompaño la suerte; el Bayern nos bailó y nos ganó 4-0….”

Lo cierto es que no hay documentos gráficos ni televisivos de que Reina se haya distraído en ese momento, regalando los guantes a un fotógrafo, pero también en honor al portero hay que decir de que el remate de ese tal”Schwartzembeck”, no lo atajaban ni dos porteros juntos.

Dos días después en el mismo escenario se disputaba la revancha, el Atlético salió golpeado porque se le había escapado el título en los últimos segundos, y el Bayern al contrario, con la autoestima por las nubes.

El equipo bávaro ese día aplastó 4 a 0 al Atlético Madrid, con sendos dobletes de Uli Hoeness y Gerd Muller, y se coronaba así campeón de Europa por primera vez.

Antony Callero

Anécdotas…Lo de Mitic fue bien de Bobek

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El 1º de Julio de 1950 en el Estadio Maracaná de Río de Janeiro, Brasil y Yugoslavia definían el Grupo A de la Copa del Mundo de Fútbol.

Los yugoslavos llegaban con cuatro puntos, en tanto que Brasil, había empatado sorpresivamente ante Suiza, por lo que estaba obligado a ganar, para avanzar a la fase final del torneo.

El galés Griffiths era el árbitro de la contienda, secundado en las líneas por el austriaco Beranek, y el portugués Costa.

Por el lado de Brasil, jugaban Barbosa, Augusto (c), Juvenal, Bauer, Danilo, Bigode, Maneca, Ademir, Jair, Zizinho y Chico, un equipazo.

Del otro lado, los balcánicos lo hacían con Mrkušić, I.Horvat, B.Stanković, Zl.Čajkovski (c), M.Jovanović, Djajić, Dukas, Mitić, K.Tomašević, Bobek, y Ž.Čajkovski.

Los jugadores saltaron al campo de juego, pero sorpresivamente, Yugoslavia lo hizo sólo con 10 jugadores. ¿Qué pasó? Una de sus principales figuras, el lungo Rajko Mitic  -legendario jugador del Estrella Roja de Belgrado-, se olvidó de agacharse cuando iba a salir por el túnel, y sufrió una severa contusión en su cabeza.

El jugador debió regresar al vestuario para que lo atendieran, y como en aquella época, no estaban permitidos los cambios, los yugoslavos debieron comenzar el partido con 10 jugadores.

Los más experimentados, trataron de convencer a Mr. Griffiths, de que esperara para dar inicio al juego, pero todo fue en vano. Brasil aprovechó el desconcierto de los “yugos”, y a los 4 minutos ganaba 1 a 0 con gol de Ademir.

El lesionado Mitic, con una venda en su cabeza, ingresó a los 10 minutos de juego, cuando su equipo perdía 1 a 0. A los 89, Zizinho anotaría el segundo, y Brasil eliminaría a Yugoslavia de la Copa del Mundo.

Al final del partido, algún periodista en tono jocoso comentó que “lo de Mitic, fue bien de Bobek” (haciendo alusión al apellido de uno de sus compañeros).

Antony Callero

Frases…Roy Keane…“Me he peleado con tanta gente, que no se a quién darle la mano antes de cada partido”

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Tipo duro si los hay es el irlandés Roy Keane, emblema del Manchester United y de la selección de Irlanda, pero también de un carácter demasiado especial.

Una vez en una entrevista expresó: “Me he peleado con tanta gente que no se a quién darle la mano antes de cada partido”.

Es que Keane era así, temperamental dentro y fuera de la cancha, dejaba todos por sus colores, y tenía mas enemigos que amigos.

Tal era ese carácter irascible de Keane, que hasta llegó a golpear a un admirador suyo, que fue a pedirle un autógrafo.

Esta anécdota ocurrió en un Hotel de Dublín, en una concentración de la selección irlandesa, donde Keane era Asistente Técnico.

Un jóven que estaba leyendo el libro autobiográfico de Keane, se acercó a él para pedirle un autógrafo, pero Roy le dijo que “no”, el  joven insistió, y la cosa terminó mal, Keane le aplicó un golpe de puño al muchacho, que tuvo que ser trasladado al Hospital.

Seguramente ese día se le habrá caído un ídolo al joven “insolente”.

Antony Callero.

 

LEYENDAS…Gyorgi Sarosi…el abogado del fútbol

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Gyorgi Sarosi fue uno de los mejores futbolistas que dio el fútbol húngaro; nacido un 5 de Agosto de 1912 en Budapest, Sarosi podía jugar en cualquier puesto del campo de juego, pero su consagración llegaría como delantero centro.

Ingresó en las inferiores del Ferencvaros a los 15 años, y a los 18 debutaba en Primera División. Alternaba el fútbol con sus estudios de abogacía, recibiéndose en 1937.

Jugó el Mundial de Italia 1934, donde su seleccionado cayó en Cuartos de Final ante Austria, pero dejando destellos de su gran calidad. Había sido convocado para el Mundial de 1938, pero había declinado en principio participar del mismo, ya que tenía un importante caso judicial que le podía dejar una importante remuneración económica.

En esos momentos su familia pasaba por bastantes apremios, y si bien el entrenador Karoly Dietz y sus compañeros hablaron con Gyorgi para que replanteara la idea, fue su padre quién lo logró convencer. Le pidió que se dedicara al fútbol, que tenía grandes condiciones, y que podía obtener mayores ingresos que como abogado.

Sarosi acudió al Mundial como capitán de aquel seleccionado “magyar”, que consiguió llegar a la final frente a la Italia de Vittorio Pozzo. En un gran partido Italia se impuso a Hungría 4 a 2 y logró el bicampeonato, pero Sarosi fue reconocido como uno de los mejores jugadores del torneo.

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Jugó 18 temporadas en el Ferencvaros, donde logró 10 títulos, cinco Ligas, cuatro Copas Nacionales y una Mitropa Cup, anotando 351 goles.

Tras su retiro en 1948 pretendía retomar su carrera como abogado, sin embargo de inmediato le llegaron ofrecimientos para ser entrenador, y no las desestimó.

Partió a Italia, donde entrenó durante 12 años a equipos como el Bari, Luchesse, Genoa, Roma, Bologna, Brescia y Juventus, donde logró llevar al título al conjunto turinés en la temporada 1951-1952.

Tras dirigir al Lugano de Suiza en la campaña 1962-63, se alejó de los banquillos definitivamente, después de 33 años en el fútbol profesional.

El 20 de Junio de 1993, Sarosi fallecía en Génova a los 80 años de edad. La revista World Soccer lo ubicó en el puesto 87 entre los mejores futbolistas del Siglo XX.

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El “Doctor” como lo apodaban, comenzó jugando como defensa central, pasó por los puestos de mediocampista, y finalmente acabó de delantero centro. Era un jugador de los mas completos, alto, rápido, técnico, elegante para transitar con el balón, de muy buen juego aéreo, y con mucho olfato goleador.

Sarosi, es una de las grandes leyendas del fútbol mundial de las décadas del 30 y 40.

Antony Callero.

 

Anécdotas…”Dígale que es Pelé”

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John Lambie era un entrenador escocés, nacido en la localidad de Whitburn un 19 de Marzo de 1941.

De joven comenzó su carrera en el equipo de su ciudad, para posteriormente fichar por el Falkirk, donde jugó 11 temporadas (1958-1969), cerrando su trayectoria dentro de los campos en el Club St. Johnstone (1969-1974).

A partir de 1984 comenzó su carrera de entrenador, recorriendo varios equipos, entre ellos el Patrick Thistle, donde estuvo 11 temporadas.

Durante su paso por este equipo, a comienzos de la década de los 90, ocurrió una anécdota muy recordada, cuándo el defensor Colin McGlashan choca con un rival y queda lesionado.

El masajista que lo estaba atendiendo le comunica al entrenador de que el jugador no recordaba ni quién era.

Lambie, quién tenía una personalidad muy peculiar, y era reconocido por su gran efecto motivador sobre los futbolistas le respondió: “Perfecto, dile que es Pelé y que vuelva al campo rápidamente”.

El recordado John Lambie entrenó hasta 2005, y falleció un 10 de Abril de 2018 a los 77 años de edad.

Antony Callero.