LEYENDAS…Josef Masopust…”el caballero del fútbol”, un histórico del Dukla Praga y de la selección checa

El 9 de Febrero de 1931, en la localidad de Strimice, en Checoslovaquia, nacía un niño llamado Josef Masopust, que con el tiempo sería considerado el mejor jugador checo de todos los tiempos.

“Del Sol era uno de nuestros mejores medios defensivos, Suárez era un genio del pase en profundidad y Paco [Gento] era fantástico encarando a los defensas. Pero Masopust hacía todo eso a la vez: recuperar el balón, pasar, driblar e irrumpir en el área. Era un centrocampista fuera de serie”, eso decía el fenomenal Ferenc Puskas en una entrevista, cuando se le consultó sobre las cualidades del futbolista checo.

Comenzó jugando en el Most, un equipo de segundo nivel del norte de su país, allí lo hizo hasta los 19 años. En 1950 ficha por el Teplice, donde en dos temporadas juega 54 partidos y anota 10 goles.

En 1952 se incorpora al equipo del ejército, el Dukla de Praga. Había que hacer el servicio militar obligatorio por 2 años, y además el Dukla quería tener en sus filas a los mejores jugadores del país, no había opciones para Masopust.

Al final se terminaría convirtiendo en una leyenda del club, tras 16 temporadas jugando al mejor nivel. Fue campeón de la Liga en 1953, 1956, 1958, 1961, 1962, 1963, 1964 y 1966, y ganó la Copa de 1961, 1965 y 1966.

Era uno de los estandartes de la selección checa, que tanto dio que hablar en esos años. En 1958 fueron capaces de vapulear 6-1 a Argentina en el Mundial de Suecia, pero se fueron en primera fase al caer 2-1 ante Irlanda del Norte en un desempate, en un grupo que también compartieron con Alemania Federal.

En 1960 el seleccionado de Checoslovaquia alcanza la tercera posición en la Eurocopa, y dos años después en el Mundial de Chile 1962, el equipo liderado por Masopust se planta en la final ante Brasil.

“Masopust juega como un brasileño. Levanta la cabeza, se mueve y toca la pelota como si hubiera nacido en Brasil”, palabras de Pelé.

Pelé también reconoce la gran caballerosidad de este jugador, en el partido de la fase de grupos, “O Rei” se lesionó…El propio Josef cuenta lo sucedido: “Sufrió una lesión, pero como en aquella época las sustituciones aún no estaban permitidas, lo veía cojear por el campo. Cuando le llegaba el balón, decidí no entrarle y dejar que pasara el balón a un compañero”.

Checoslovaquia cae finalmente en el partido decisivo ante los norteños 3 a 1; el propio Masopust adelantó a los europeos, pero Amarildo, Zito y Vavá dan vuelta el marcador, y le permiten a Brasil obtener el bicampeonato, en una tarde fatídica para el gran portero Viliam Schrojf, que hasta ese momento había sido una de las grandes figuras del torneo. 

En 1962 también recibe el reconocimiento máximo a un futbolista, es elegido Balón de Oro Europeo, como el mejor jugador del año, una enorme distinción, en una época plagada de cracks en el continente.

Tras la denominada “Primavera de Praga” de 1968, una serie de sucesos que acabó con una guerra civil en Checoslovaquia, y la invasión posterior de la Unión Soviética para poner fin al conflicto, Masopust huye de su país y se marcha a jugar al Crossing Molenbeeck de Bélgica, equipo en el que culminaría su carrera en 1970.

Después de instaurada la paz en su país, regresa para dirigir al Dukla Praga entre 1973 y 1976, también lo haría en Brno, el Hasselt, el seleccionado de Checoslovaquia, selección juvenil de Indonesia, el Brno nuevamente, y culminando su carrera en 1996 en el Pelikan Decin.

Falleció en Praga el 29 de Junio de 1915 a los 84 años de edad, se iba una leyenda, un “caballero del deporte”, uno de los mejores futbolistas europeos de la década del 60.

Antony Callero

Leyendas…José Emilio Santamaría, un hispano-uruguayo que brilló en los dos continentes.

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José Emilio Santamaría fue un gran defensor uruguayo, surgido en el Club Nacional de Fútbol, donde debutó en el año 1947, con apenas 17 años de edad.

Nació un 31 de Julio de 1929 -hoy hace exactamente 89 años-, en la capital del país, Montevideo, era hijo de emigrantes españoles que habían llegado de la Provincia de Ourense.

Desde muy joven destacaba por sus grandes condiciones en el centro de la defensa. Fue el dueño de una tienda de su barrio, un emigrante de orígen armenio al que apodaban “Bogó”, quién le consiguió una prueba en las Juveniles de Nacional, ya que tenía contacto con directivos del club, esto era en Noviembre de 1944.

En sus inicios jugaba en el centro del campo, pero posteriormente pasó a jugar de defensor central.

Había sido convocado para jugar el Mundial de Brasil 1950, pero el entrenador uruguayo lo quería utilizar como volante, y Nacional no lo permitía, y de esa manera se perdió la oportunidad de ser campeón del mundo.

En 1952 es convocado para la selección nuevamente, y esta vez si se integra a la misma, participando de la Copa del Mundo de Suiza 1954, donde Uruguay culmina cuarto.

Los celestes caerían en semifinales 4-2 ante los maravillosos húngaros, en uno de los partidos más recordados de la historia de los mundiales.

También participaría de la Copa América de 1957 en Perú. En total jugó 20 partidos con la selección uruguaya.

En Nacional por su parte conquistó 5 Ligas Uruguayas, 1950, 1952, 1955, 1956 y 1957, jugando un total de 182 partidos y marcando 8 goles.

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Tras esta última consagración se marcharía a España, nada menos que al Real Madrid, donde brillaría durante una década, siendo considerado en ese momento el mejor defensor del mundo.

Casado y con un hijo a cuestas, Santamaría partió a España, después de haber recibido un llamado del propio Santiago Bernabeu, que lo había visto jugar en el Mundial de 1954.

En su estancia en Madrid, Santamaría conseguiría nada menos que 6 Ligas Españolas, 1 Copa de España, 4 Copas de Europa, y 1 Intercontinental, en un equipo donde brillaban Di Stéfano, Puskas, Gento y Rial entre otros. Jugó un total de 337 partidos, y anotó 2 goles con la casaca “merengue”.

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Sus grandes actuaciones en el Madrid, hicieron de que en 1958 ya fuera convocado para jugar con la selección de España, con la cuál disputaría el Mundial de Chile 1962, donde quedarían eliminados en primera fase;

Para José Emilio fue un orgullo y un deseo cumplido vestir la camiseta española, la de sus orígenes, algo que llenó de alegría a sus padres. Jugó un total de 16 partidos con la zamarra española.

Santamaría era un defensor completo, muy fuerte en el roce físico, y que sacaba muy bien jugada la pelota desde el fondo. Hablaba mucho, y ordenaba al equipo desde atrás, era un verdadero caudillo.

Tras su retiro como jugador dirigió las Juveniles del Madrid, y posteriormente se fue al Espanyol de Barcelona, donde estaría 7 años entre 1971 y 1978. Con el conjunto “perico” estuvo muy cerca de ser campeón de Liga en la temporada 72-73, finalizando sub campeones.

En 1982 tuvo el gran desafío de dirigir la selección española en el Mundial que se realizó en su país. Lamentablemente el equipo no funcionó como se esperaba, pese a la buena calidad de jugadores que tenía, y se quedó fuera en segunda fase, con 1 triunfo, 2 empates y 2 derrotas.

Santamaría ha sido un ejemplo dentro y fuera de las canchas, un ídolo de dos patrias, ya que se considera uruguayo y español, una persona agradecida por lo que le brindó la vida, y que vaya donde vaya vaya recibe el cariño de la gente.

Antony Callero

 

 

 

 

 

Chile 1962…La hazaña de Colombia, el primer gol olímpico y el árbitro infiel.

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En el Mundial de Chile 1962, el seleccionado de Colombia hizo su estreno en los Mundiales de fútbol, un equipo que era dirigido por el argentino Adolfo Pedernera, legendario jugador de River Plate argentino y Millonarios de Colombia.

En el primer encuentro cayeron 2 a 1 frente a Uruguay, y 4 días después, más precisamente un 3 de Junio, enfrentaban a la poderosa Unión Soviética en el Estadio Carlos Dittborn de la ciudad de Arica, ante unos 8.000 espectadores.

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A los 11 minutos las cosas no pintaban nada bien para los cafeteros, que perdían 3-0, si 3-0 !! A los 8 minutos Valentín Ivanov, a los 10 Igor Chislenko, y a los 11 nuevamente Ivanov habían anotado para el conjunto soviético.

El gol de Germán Aceros a los 21 despertó cierta esperanza para el conjunto sudamericano, pero al comenzar la segunda parte, Víctor Ponedelnik anotaba el 4-1.

Al minuto 68 se produce una de las jugadas que quedaría en la mejor historia de los Mundiales, el primer y único gol olímpico registrado hasta el momento, lo convirtió Marcos Coll, y nada menos que al gran Lev Yashin, Colombia se ponía 2-4.

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Se envalentonó el conjunto colombiano, y con fútbol y garra se llevó por delante a los soviéticos, a los 72 Antonio Rada ponía el 3-4, y a los 76 Marino Klinger conseguía el empate milagroso (4-4), que hasta pudo ser victoria.

Muchos años después en una entrevista, el árbitro de aquel partido, el brasileño Joao Etzel Filho se confesaba: “Yo empaté aquel partido. Soy descendiente de húngaros y odio a los rusos desde la invasión soviética a Hungría en 1956”.

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De alguna manera estas declaraciones opacaban la hazaña de Colombia, aunque igualmente aquellos 11 hombres entrarían en la mejor historia del fútbol cafetero: Efraín Sánchez, Aníbal Alzate, Jaime González, Oscar López, Héctor Echeverri, Marcos Coll, Rolando Serrano, Antonio Rada, Marino Klinger, Germán Aceros, y Héctor González.

Antony Callero