Historias…El “Pato” Fillol y un debut poco afortunado

Y llegó el día del debut en Primera, ese día tan ansiado, y que debería ser inolvidable….Pero…a veces las cosas no salen como las planeamos, y eso le sucedió a Ubaldo Matildo “Pato” Fillol, uno de los mejores porteros de la historia.

Con solo 18 años tuvo la oportunidad de debutar en el arco de Quilmes, era un Jueves 1º de Mayo de 1969 en La Bombonera, y enfrentaban a un buen equipo de Huracán, por la Jornada 12 del Metropolitano.

Fillol por entonces jugaba en la 5ª División del club, pero sus grandes actuaciones en inferiores, hicieron que el entrenador Florencio Doval lo ascendiera a Primera, y le diera la oportunidad en ese encuentro ante Huracán.

El equipo ese día formó con Fillol; Touriño, Bertolotti, Siciliano y Laginestra; López, Reguera y Santiago; Leeb, Della Savia y Benito.

A los 2 minutos, Miguel Ángel Brindisi ya había batido la portería del debutante Fillol, pero eso no sería nada, después llegaría otro tanto del estratega del “globo”, y un “póker” de Hugo Tedesco, para sentenciar un 6-3 lapidario en favor de Huracán.

Ese día Fillol lloró de bronca, era el partido que mas había esperado, pero todavía era muy joven y podía enderezar el camino.

“Fue muy traumático el debut porque en esa época no era como ahora, que los chicos tienen más contención. Tienen a disposición psicólogos, nutricionistas, fisioterapeutas, kinesiólogos. Y se los va subiendo de a poco hasta la Primera. A tal punto fue doloroso ese día que ni tiempo tuve de avisarle a mi familia. Quise llamarlos a Monte, pero no me pude comunicar. Desde el club me fueron a buscar a la pensión, me llevaron al comedor con los muchachos y almorcé casi en silencio. ¿Con quién iba a hablar si nunca había cruzado una palabra con ellos? Y encima había algunos grandes, yo era un pibito y sentía la diferencia. Me moría de vergüenza. Y después todo eso se vio en la cancha. Lo pagamos con una goleada”, decía Fillol en una entrevista.

Tras la derrota sufrida, fue cesado el entrenador, y en su lugar llegó Carmelo Faraone. El nuevo míster bajó al portero a la Reserva, le dijo que lo iba a seguir observando, no quería seguir “quemándolo” en Primera.

En Quilmes estaría hasta 1971, sería en Racing donde iniciaría su gran despegue, y después de dos temporadas llega la gran oportunidad de ir a River Plate.

En el club “millonario” estaría una década en la portería, desde 1973 a 1983, pasaba por un gran momento, lo que le valió ser convocado para las Copas del Mundo de 1974, 1978 y 1982. En la del 78 se consagraría campeón del mundo en su casa, y siendo elegido además como el mejor portero del torneo.

Después tuvo un breve pase por Argentinos Jrs., Flamengo de Brasil, Atlético Madrid de España, Racing Club nuevamente, para colgar los guantes en 1990 en Velez Sarfield, ya con 40 años a cuestas.

Aquel “pibito” nacido el 21 de Julio de 1950 en San Miguel del Monte (Buenos Aires), escaló desde lo mas bajo, hasta convertirse en su momento en el mejor portero del mundo, y uno de los mejores de la historia.

Antony Callero

Historias…”El abrazo del alma” ¿la mejor foto de la historia de los Mundiales?

El fotógrafo Ricardo Alfieri (Padre) de revista “El Gráfico”, estaba con su máquina pronta ese día, Argentina se consagraba campeón del mundo, y había que inmortalizar en fotos ese momento.

Era un 25 de junio de 1978, el Estadio Monumental de Nuñez era un hervidero, después de 120 minutos dramáticos, Argentina había derrotado a Holanda 3 a 1 y lograba adjudicarse por primera vez la Copa del Mundo.

Desde la tribuna, un muchacho sin brazos llamado Víctor Dell’Aquila, había saltado a la cancha para “abrazarse” con sus ídolos.

El mismo protagonista cuenta ese momento, que quedó inmortalizado para siempre en la foto de Ricardo Alfieri:

“Estaba en la platea que está sobre Figueroa Alcorta, cuando faltaba poco para terminar el partido me fui bien abajo y me senté. En esa época era un pendejo, pesaba 50 kilos y tenía un buen estado. Cuando vi que el referí levantó la mano, pasé los pies, flexioné y ¡tac! Caí paradito. Pero seguían jugando, habían adicionado minutos. Entonces caminé despacito y me puse al lado del palo de Fillol. Y cuando tocó pito el juez salí corriendo en busca de alguien a quien abrazar. En un momento, Tarantini se arrodilló como rezándole a Dios. Fillol hizo lo mismo y se abrazaron. Justo llegué yo. Me frené y las mangas se fueron para adelante. Y ahí Alfieri sacó la foto. Yo la tengo dedicada por él”.

Así fue que nació el “abrazo del alma”…

Antony Callero