Historias…El día que el “pincha” se devoró al “lobo”

Un 15 de Octubre de 2006, Estudiantes de La Plata le endosaba a su tradicional adversario -Gimnasia y Esgrima- una espectacular goleada de 7-0, en partido disputado en el Estadio Ciudad de La Plata.

Es uno de los días mas recordados para los hinchas del “pincha”, y aquel que quisieran olvidar para siempre los fanáticos del “lobo”.

Estudiantes ingresó al campo de juego con Mariano Andújar; Marcos Angeleri, Fernando Ortiz, Agustín Alayes y Pablo Alvarez; José Sosa, Rodrigo Braña, Juan Sebastián Verón y Diego Galván; José Luís Calderón y Mariano Pavone, equipo que era dirigido nada menos que por Diego Simeone.

Por su parte el equipo de Gimnasia comenzó jugando con Juan Carlos Olave; Diego Herner, Jorge San Esteban, Marcelo Goux y Lucas Landa; Nicolás Cabrera, Matías Escobar, Esteban González y Germán Basualdo; Juan Cuevas y Santiago Silva, siendo dirigido por Pedro Troglio.

Al descanso ganaba 3-0 Estudiantes con los goles de Diego Galván, José Luis Calderón y Mariano Pavone.

Las expulsiones de Germán Basualdo y Matías Escobar complicaron aún mas las aspiraciones del “lobo”, y fue así que siguieron cayendo tantos, Galván el cuarto, Calderón el quinto, Pablo Luguercio el sexto, y a 6 del final llegó el séptimo por parte de Calderón (hatt-trick personal)., un resultado que quedará para siempre en los anales del clásico platense

“Creo que cuando uno entra a una cancha de fútbol no piensa en bajar el ritmo o no hacer goles. En ese partido pasó eso, algunos jugadores de Gimnasia pedían que no hagamos más goles y bajemos el ritmo. Pero lo bueno fue que mantuvimos la intensidad todo el partido”, decía Diego Galván, años después en una entrevista.

Antony Callero

Historias…1976…el debut de “un cebollita”…Diego Armando Maradona.

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Tenía solo 15 años, era un pibito de pelo enrulado que la rompía en las Inferiores de Argentinos Jrs., era aquel chico que en los entre tiempos salía al campo de juego a hacer jueguito con el balón, haciendo el deleite de los aficionados, su nombre quizás le resulte conocido: Diego Armando Maradona.

Un 20 de Octubre de 1976, a pocos días de cumplir sus 16 años, Maradona haría su debut en Primera División. Fue por la octava fecha del Grupo D del Campeonato Nacional, Argentinos Jrs. recibía en La Paternal a Talleres de Córdoba, y con el “Pelusa” en el banco de suplentes.

Ese día, y como solía hacerlo habitualmente, Maradona llegó en colectivo al estadio junto a su Padre Don Diego, desde su humilde casa de Villa Fiorito.

Argentinos Jrs. formó con Carlos Munutti; Alfonso Roma, Ricardo Pellerano, Miguel Gette y Humberto Minutti; Carlos Fren, Rubén Giacobetti y Mateo Di Donato; Jorge López, Carlos Alvarez y Sebastián Ovelar.

Talleres de Córdoba dominaba y consiguió ponerse en ventaja por intermedio de Ludueña a los 27 minutos de juego.

En el entre tiempo, el entrenador Juan Carlos Montes realiza una apuesta fuerte, decide reemplazar a Giacobetti e incluir a ese tal Maradona. “Vaya, pibe. Juegue como usted sabe, y si puede, tire un caño”, fueron las indicaciones para su dirigido, que ingresó al campo con la camiseta número 16.

Si bien Diego no pudo cambiar la historia de ese partido, Argentinos Jrs. mejoró muchísimo y arrinconó a Talleres en su área, aunque el gol no llegó. La prestigiosa Revista “El Gráfico”, le dio 7 puntos en su primera presentación con la camiseta del “Bicho”, debut totalmente aprobado.

El reemplazado Giacobetti expresó en una entrevista posterior: “Yo era volante central y ese día Montes me puso por la banda izquierda porque quería contener a los volantes de Talleres, que tenía un gran equipo. No jugué bien y por eso en el entretiempo salí para que entrara Diego”.

Giacobetti describía a Diego como “un tipo tímido, callado y poco comunicativo. Siempre digo que él se expresaba con la pelota y el respeto se lo ganaba con las cosas maravillosas que inventaba dentro del campo”.

Por su parte uno de sus rivales, el experimentado zaguero Luis Galván, dijo sobre el ingreso de Maradona:  “A partir de allí cambió todo. Diego se puso el equipo al hombro y nos fueron arrinconando en nuestra portería. Terminamos defendiéndonos. No podíamos creer lo que hacía ese chico con una inmensa melena llena de rulos”.

Allí comenzaría una carrera que iría en ascenso, y que con el correr de los años lo transformaría en el mejor jugador del planeta, y uno de los grandes de todos los tiempos.

Antony Callero.