Curiosidades…Y un día el portero tuvo que comenzar a usar los pies

En 1992 la International Board estableció una nueva regla que cambiaría los destinos del fútbol, el pase atrás al portero por parte de un compañero, no podrá ser tomado con las manos por el mismo.

Tras el fiasco ocurrido durante el Mundial de Italia 1990, donde los equipos que iban ganando pasaban continuamente la pelota para atrás, con el fin de que el portero la tomara con sus manos, la International Board entendió que debían cambiarse las reglas.

Década tras década se le comenzaron a poner limitaciones a los porteros, primero se les obligó a dar solo 4 pasos con el balón en sus manos, esto no bastó y posteriormente se puso la regla de los 6 segundos.

Pero todo esto no alcanzaba, por lo que a partir de 1992 se prohibió el uso de las manos. La nueva norma decía que “si un jugador actuando deliberadamente patea el balón hacia su portero, este no podrá tocarlo con la mano, bajo pena de un libre indirecto”.

Sin dudas que ha sido todo un acierto, y hoy en día los porteros ya son un jugador mas manejando el balón con sus pies. Una regla que cambió el fútbol, y que lo transformó en mucho más ágil.

Antony Callero

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Historias…Pedro Monzón…de albañil a jugar la final del Mundo

No fue nada fácil para Pedro Damián Monzón, para hacerse un lugar en el fútbol tuvo que pasar por un montón de situaciones y vivencias, que realzan aún mas su carrera.

Comenzó jugando en Huracán de Goya, su pueblo natal, en Corrientes. De familia muy humilde, a los 15 años emprendió rumbo a Buenos Aires en busca de un futuro mejor, trabajó de albañil para hacer la moneda, y alternaba los ratos libres con el fútbol. Probó en varios equipos pero no tuvo fortuna.

En 1977 se probó en Rosario Central, donde logró quedar. Vivía en una pensión junto a otros conocidos como Jorge Balbis, Mario Cornaglia, Pedro Argota y José Celiz.

Les daban el almuerzo y la cena, por lo que para conseguir un peso extra limpiaba vidrios en tiendas de Rosario, y así poder solventarse.

Dos años después Central lo dejo libre, tenía 17 años y regresaba abatido a su Goya natal, sentía que el fútbol ya no le daría mas oportunidades.

Sin embargo no tenía pensado resignarse, regresó a Buenos Aires para trabajar como albañil, esperando una nueva oportunidad en otro club.

A fines de Marzo de 1980 surgió la posibilidad de probarse en Independiente, donde a Nito Veiga le bastó solo 20 minutos verlo, para decidir fichar a aquel morochito humilde de Goya. 

Su ascenso fue meteórico, en 1981 Pedro Monzón ya estaba jugando en Primera en el club de Avellaneda, con el cual ganó todo, campeón Metropolitano 1983, campeón de la Libertadores y la Intercontinental en el 84.

Ya por ese entonces había sido convocado para la Sub 21 de Argentina que jugó el Torneo Esperanzas de Toulón en 1983, los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988 y la Copa América de 1989, hasta que llegó el momento sublime, cuando Bilardo lo convoca para el Mundial de Italia 1990 como uno de los zagueros titulares.

Si bien le queda aquel momento amargo de la expulsión en la final ante Alemania, el recuerdo de haber jugado una final del Mundo junto a Diego Maradona, a quién considera el mejor jugador de todos los tiempos, será un recuerdo imborrable en su memoria.

Además de Independiente jugó en Unión de Santa Fé, Barcelona de Guayaquil, Huracán, Quilmes, Atlético Tucumán, Alianza Lima y Santiago Wanderers de Chile, donde culminó su carrera en 1996, tras dar positivo en un control antidoping.

Reconoció públicamente su adicción a las drogas, y casi en la ruina Arsenal le dio la posibilidad de salir a flote, brindándole un lugar para vivir, y entrenando formativas.

Se volcó al culto evangélico, junto al Pastor Hugo Giménez, y de a poco fue saliendo de esa situación tan complicada. Dirigió varios equipos, entre ellos a su querido Independiente, aunque su pasó fue muy corto.

La vida de Pedro Monzón…una vida de película 

Antony Callero

Leyendas…Vincenzo Scifo…el líder de una gran generación de futbolistas belgas

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La selección de Bélgica, tan de moda por estos días, tuvo su primer gran generación de cracks allá por la década de los 80 y comienzos de los 90.

En un equipo donde destacaban grandes futbolistas como Eric Gerets, Jan Ceulemans, o el portero Jean Marie Pffaf, el estratega de los “diablos rojos” era un mediocampista de gran calidad: Vincenzo Scifo.

Hijo de padres italianos nacidos en Sicilia, Scifo nació un 19 de Febrero de 1966 en La Louviere (Bélgica), debutó como profesional en el Anderlecht en 1983, club con el que disputó 4 temporadas, y donde consiguió 3 Ligas y 2 Súper Copas.

Ya en 1984 es llamado por primera vez para integrar el combinado nacional de su país para disputar la Eurocopa, y con solo 20 años fue una de las principales figuras del equipo que consiguió el cuarto puesto en el Mundial de México 1986, cayendo en aquella recordada semifinal ante la Argentina de Diego Maradona.

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Tras su gran Mundial, Scifo ficha en 1987 por el Inter de Milán, donde jugaría una sola temporada, sin llegar a brillar.

En 1988 se marcha al Girondins de Burdeos por un año, mientras que en 1989 ficha por el Auxerre también de Francia.

En Italia 1990, un Scifo mas maduro con 24 años de edad, lidera a la selección de Bélgica que realiza una muy buena fase de grupos, pero cayendo posteriormente en Octavos de Final ante Inglaterra en tiempo extra.

Entre 1991 y 1993 tiene un muy buen pasaje por el Torino italiano, donde consigue la Copa Italia de 1993.

Tras esas dos muy buenas temporadas, ficha por el Mónaco francés, jugando allí durante 4 años y dejando el mejor de los recuerdos, siendo campeón de Liga en 1997 y también de la Súper Copa Francesa.

Ya con algunos problemas físicos, emprende su retorno a su país para jugar por su primer amor, el Anderlecht, donde lo haría entre 1997 y el 2000, siendo campeón de Liga por cuarta vez en la última temporada.

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En la temporada 2000-2001 jugaría sus últimos encuentros en el Royal Charleroi, hasta que problemas de cadera debido a una artrosis, le obligan a su retiro profesional.

En ese lapso también disputó los Mundiales de Estados Unidos 1994 y Francia 1998, entrando en una selecta lista de futbolistas con 4 Mundiales a cuestas.

Tras su retiro se dedicó a la dirección técnica en el Charleroi, posteriormente pasó por el Tubize, el Mouscron y el Mons de su país, siendo su última experiencia con la selección de Bélgica Sub 21 en la temporada 2015-2016.

Scifo era un jugador muy técnico, de gran manejo de balón y visión de juego, su actuación en los Mundiales de 1986 y 1990 principalmente, lo catapultan a lo mas alto entre los jugadores belgas de todos los tiempos.

Antony Callero

 

 

 

Leyendas…Lothar Matthaus, el estratega de la “Mannschaft”

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Lothar Matthaus es uno de los grandes futbolistas de la historia que ha dado Alemania. Llegó a la cúspide en Italia 1990, siendo el capitán de la selección germana que se coronara campeona mundial en Roma, tras vencer en la final 1 a 0 a Argentina.

Tiene el record además de mayor cantidad de partidos jugados en la historia de los Mundiales con 25, y junto al portero mexicano Antonio Carbajal, el único que ha disputado 5 copas del mundo.

Nació en Erlangen, en la región de Baviera, un 21 de Marzo de 1961. Debutó en Primera División en el Borussia Moenchengladbach en el año 1979, jugando allí 5 temporadas, hasta que en 1984 fichó por el Bayern Munich.

Entre 1988 y 1992 jugó en el Inter de Milán, regresando después a la disciplina del Bayern Munich, donde jugaría hasta el año 2000. Cerró su carrera futbolística en el 2001 jugando en el Metro Star de Nueva York.

Como entrenador su carrera fue simplemente discreta, dirigió al Rápid de Viena, Partizán de Belgrado, Selección de Hungría, Atlético Paranaense, Maccabi Netanya, y Selección de Bulgaria en la temporada 2010-2011.

Su palmarés como jugador es extenso, 7 Bundesligas, 3 Copas de Alemania y 1 Copa UEFA con el Bayern Munich, 1 Serie A Italiana y 1 Copa UEFA con el Inter de Milán. Con la selección alemana ganó la Eurocopa de 1980 y la Copa  Mundial 1990.

Fue Balón de Oro europeo en 1990, y Balón de Plata en 1991, además fue Balón de Plata en el Mundial de 1990. Jugó 150 partidos internacionales con la selección germana, anotando 23 goles.

En su vida personal, ha sido famoso por su inestabilidad matrimonial. A comienzos del 2017 contrajo enlace por quinta vez con una joven rusa.

Antony Callero