Anécdotas…El “Mágico” González, un loco lindo del fútbol que no quiso ser el mejor

Muchos que le vieron jugar o entrenar, dicen que tenía unas condiciones enormes, y que pudo haber estado a la altura de Maradona en su momento, pero su particular forma de vivir la vida, hizo que Jorge “Mágico” González se negara a ser un grande de verdad.

Para el “Mágico” la noche era su día, y el día era para dormir, la desprolijidad con que se manejó en su vida personal, conspiró para que pudiera llegar mas lejos.

El Salvador hizo su debut mundialista en España 1982, su actuación fue mas que discreta, sufriendo 3 derrotas, una incluso 10-1 ante Hungría, en lo que es la mayor goleada en la historia del torneo.

Sin embargo en ese equipo destacaba un delantero de 24 años -que pertenecía al FAS de su país-, que el periodista Rosalio Hernández lo había bautizado como “El Mago”, por su gran habilidad e improvisación.

Pudo haber fichado por el Paris Saint Germain, también el Barcelona se interesó, pero desistieron, creyendo que podría ser un problema, finalmente fue el Cádiz de la Segunda División quién lo contrató.

“El Mágico” dejó una huella imborrable en sus 9 temporadas en el club “marinero”, y también un sinfín de anécdotas.

“Pepe” Mejías era uno de los estandartes del equipo, y a quién el “Mágico” respetaba mucho. Un día estaban concentrados y era la hora de comer y Jorge no aparecía, ni abría la puerta de la habitación.

“Nos concentrábamos el día de partido. Había una charla antes de la comida y luego nos íbamos a la siesta. Después al estadio. Jorge no se presentó en la charla. Y a la hora de comer, el míster, muy atribulado, me dijo: ‘Anda, sube a su habitación que a Rovira (el masajista) ni le abre ni le contesta. Subí a la habitación y de dos patadas tiré la puerta. Y allí estaba el Mago, reliado a las sábanas, sin atenderme. Le levanté los pies y no me contestaba. Le zamarreé y por fin me dijo algo: ‘Déjame dormir, no voy a comer, despiértame a la hora del partido’. ¿Qué estás diciendo?, le respondí con un zapatazo. Tú te vienes conmigo. Lo agarré por la cintura y lo llevé al lavabo y le pude echar agua. Vale, vale, ahora bajo. No, yo bajo contigo. Era tremendo el Mago. Un genio que ha vivido la vida a su manera”, contaba Mejías en esta anécdota.

Maradona, jugador del Barcelona en ese momento, fue consultado una vez si el era el mejor del mundo en ese momento, a lo que el Diego contestó: “No, hay uno mejor que yo. Se llama Jorge González”.

Hugo Vaca era un futbolista argentino que militaba en el Cádiz, y coincidió con “El Mágico” en el primer equipo, sobre él nos dice: “No sé si habría llegado al nivel de Messi o de Maradona, tal vez no porque para él el fútbol era un divertimento y no un oficio, pero lo cierto es que nunca vi a nadie hacer tanto con tan poco esfuerzo. Recuerdo que cuando tocaba el balón, en los estadios, no sólo en El Carranza, se hacía el silencio”.

Héctor “Bambino” Veira entrenó al Cádiz en la temporada 1990-1991, y el “Mágico” lo volvió loco: “si había que entrenar a las 10, llegaba a las 11 al entrenamiento, si lo hacíamos a los 11 se aparecía a las 12”.

Jorge González, el “Mágico”, uno de esos locos lindos que nos ha dado el fútbol, alguien que pudo haber sido un fenómeno, pero prefirió la bohemia.

Antony Callero

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Historias…Pedro Monzón…de albañil a jugar la final del Mundo

No fue nada fácil para Pedro Damián Monzón, para hacerse un lugar en el fútbol tuvo que pasar por un montón de situaciones y vivencias, que realzan aún mas su carrera.

Comenzó jugando en Huracán de Goya, su pueblo natal, en Corrientes. De familia muy humilde, a los 15 años emprendió rumbo a Buenos Aires en busca de un futuro mejor, trabajó de albañil para hacer la moneda, y alternaba los ratos libres con el fútbol. Probó en varios equipos pero no tuvo fortuna.

En 1977 se probó en Rosario Central, donde logró quedar. Vivía en una pensión junto a otros conocidos como Jorge Balbis, Mario Cornaglia, Pedro Argota y José Celiz.

Les daban el almuerzo y la cena, por lo que para conseguir un peso extra limpiaba vidrios en tiendas de Rosario, y así poder solventarse.

Dos años después Central lo dejo libre, tenía 17 años y regresaba abatido a su Goya natal, sentía que el fútbol ya no le daría mas oportunidades.

Sin embargo no tenía pensado resignarse, regresó a Buenos Aires para trabajar como albañil, esperando una nueva oportunidad en otro club.

A fines de Marzo de 1980 surgió la posibilidad de probarse en Independiente, donde a Nito Veiga le bastó solo 20 minutos verlo, para decidir fichar a aquel morochito humilde de Goya. 

Su ascenso fue meteórico, en 1981 Pedro Monzón ya estaba jugando en Primera en el club de Avellaneda, con el cual ganó todo, campeón Metropolitano 1983, campeón de la Libertadores y la Intercontinental en el 84.

Ya por ese entonces había sido convocado para la Sub 21 de Argentina que jugó el Torneo Esperanzas de Toulón en 1983, los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988 y la Copa América de 1989, hasta que llegó el momento sublime, cuando Bilardo lo convoca para el Mundial de Italia 1990 como uno de los zagueros titulares.

Si bien le queda aquel momento amargo de la expulsión en la final ante Alemania, el recuerdo de haber jugado una final del Mundo junto a Diego Maradona, a quién considera el mejor jugador de todos los tiempos, será un recuerdo imborrable en su memoria.

Además de Independiente jugó en Unión de Santa Fé, Barcelona de Guayaquil, Huracán, Quilmes, Atlético Tucumán, Alianza Lima y Santiago Wanderers de Chile, donde culminó su carrera en 1996, tras dar positivo en un control antidoping.

Reconoció públicamente su adicción a las drogas, y casi en la ruina Arsenal le dio la posibilidad de salir a flote, brindándole un lugar para vivir, y entrenando formativas.

Se volcó al culto evangélico, junto al Pastor Hugo Giménez, y de a poco fue saliendo de esa situación tan complicada. Dirigió varios equipos, entre ellos a su querido Independiente, aunque su pasó fue muy corto.

La vida de Pedro Monzón…una vida de película 

Antony Callero

Historias…A 58 años de su nacimiento recordamos a Maradona y sus comienzos en los Cebollitas

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Un 30 de Octubre de 1960 en la Policlínica Evita de Lanús (Buenos Aires), nacía Diego Armando Maradona Franco, el quinto hijo de una humilde pareja que vivía en Villa Fiorito, formada por Don Diego Maradona y Dalma Salvadora Franco.

Era el primer varón, y lo que no presagiaba Don Diego era de que iba a nacer con el pan bajo el brazo.

Desde muy chico destacaba por una habilidad innata con el balón en los potreros de Villa Fiorito, por lo que un amigo de la infancia, Goyo Carrizo, lo convenció para que fuera a probarse a Argentinos Jrs., tenía solo 9 años.

El entrenador era Francisco Gregorio Cornejo, y en su primer entrenamiento no podía creer que ese chico tuviera solo 9 años, ya que mostraba dotes de calidad poco habituales.

Como oficialmente en esa época los clubes no podían fichar futbolistas menores de 14 años, disputaban los torneos infantiles con otro nombre, y fue así que se le llamó “Cebollitas”.

Pese a que sus rivales tenían hasta 3 o 4 años más, el “Pelusa” demostraba partido a partido su enorme talento y habilidad, y pasó a ser muy famoso, especialmente para los rivales que debían enfrentarlo.

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Entre 1973 y 1974, los “Cebollitas” arrasaron en cuanto torneo jugaron, y llegaron a estar 136 partidos sin perder. Maradona era la estrella, pero los demás no desentonaban, incluso algunos de ellos como Carabelli, Lucero, Delgado, Dalla Buona, Chammah, Carrizo y Chaile llegaron a debutar en la Primera de Argentinos Jrs.

Claro que ninguno llegó a destacarse como Diego, que debutó en Primera un 20 de Octubre de 1975, días antes de cumplir los 16 años, en un partido del Metropolitano ante Talleres de Córdoba.

De allí en mas una carrera siempre ascendente, Boca Jrs., Barcelona , Nápoli, disfrutaron de su extraordinaria clase, hasta la consagración definitiva en el Mundial de México 86, con actuaciones memorables, que llevaron a su Argentina a la cúspide del mundo.

A 58 años de su nacimiento, vaya el recuerdo para el gran Diego Armando Maradona, para muchos que lo vimos, el más grande jugador de la historia de este deporte.

Como lo dejó retratado el inolvidable “Potro” Rodrigo en su tema “La Mano de  Dios”…”En una villa nació, fue deseo de Dios, crecer y sobrevivir a la humilde expresión. Enfrentar la adversidad, con afán de ganarse a cada paso la vida. En un potrero forjó una zurda inmortal, con experiencia sedienta ambición de llegar. De cebollita soñaba jugar un Mundial, y consagrarse en Primera, tal vez jugando pudiera a su familia ayudar…A poco que debutó “Maradó, Maradó”, la 12 fue quien coreó “Maradó, Maradó”. Su sueño tenía una estrella, llena de gol y gambetas…y todo el pueblo cantó: “Maradó, Maradó”,
nació la mano de Dios, “Maradó, Maradó”. Sembró alegría en el pueblo, regó de gloria este suelo…”

Antony Callero

Leyendas…Vincenzo Scifo…el líder de una gran generación de futbolistas belgas

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La selección de Bélgica, tan de moda por estos días, tuvo su primer gran generación de cracks allá por la década de los 80 y comienzos de los 90.

En un equipo donde destacaban grandes futbolistas como Eric Gerets, Jan Ceulemans, o el portero Jean Marie Pffaf, el estratega de los “diablos rojos” era un mediocampista de gran calidad: Vincenzo Scifo.

Hijo de padres italianos nacidos en Sicilia, Scifo nació un 19 de Febrero de 1966 en La Louviere (Bélgica), debutó como profesional en el Anderlecht en 1983, club con el que disputó 4 temporadas, y donde consiguió 3 Ligas y 2 Súper Copas.

Ya en 1984 es llamado por primera vez para integrar el combinado nacional de su país para disputar la Eurocopa, y con solo 20 años fue una de las principales figuras del equipo que consiguió el cuarto puesto en el Mundial de México 1986, cayendo en aquella recordada semifinal ante la Argentina de Diego Maradona.

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Tras su gran Mundial, Scifo ficha en 1987 por el Inter de Milán, donde jugaría una sola temporada, sin llegar a brillar.

En 1988 se marcha al Girondins de Burdeos por un año, mientras que en 1989 ficha por el Auxerre también de Francia.

En Italia 1990, un Scifo mas maduro con 24 años de edad, lidera a la selección de Bélgica que realiza una muy buena fase de grupos, pero cayendo posteriormente en Octavos de Final ante Inglaterra en tiempo extra.

Entre 1991 y 1993 tiene un muy buen pasaje por el Torino italiano, donde consigue la Copa Italia de 1993.

Tras esas dos muy buenas temporadas, ficha por el Mónaco francés, jugando allí durante 4 años y dejando el mejor de los recuerdos, siendo campeón de Liga en 1997 y también de la Súper Copa Francesa.

Ya con algunos problemas físicos, emprende su retorno a su país para jugar por su primer amor, el Anderlecht, donde lo haría entre 1997 y el 2000, siendo campeón de Liga por cuarta vez en la última temporada.

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En la temporada 2000-2001 jugaría sus últimos encuentros en el Royal Charleroi, hasta que problemas de cadera debido a una artrosis, le obligan a su retiro profesional.

En ese lapso también disputó los Mundiales de Estados Unidos 1994 y Francia 1998, entrando en una selecta lista de futbolistas con 4 Mundiales a cuestas.

Tras su retiro se dedicó a la dirección técnica en el Charleroi, posteriormente pasó por el Tubize, el Mouscron y el Mons de su país, siendo su última experiencia con la selección de Bélgica Sub 21 en la temporada 2015-2016.

Scifo era un jugador muy técnico, de gran manejo de balón y visión de juego, su actuación en los Mundiales de 1986 y 1990 principalmente, lo catapultan a lo mas alto entre los jugadores belgas de todos los tiempos.

Antony Callero

 

 

 

Historias…1976…el debut de “un cebollita”…Diego Armando Maradona.

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Tenía solo 15 años, era un pibito de pelo enrulado que la rompía en las Inferiores de Argentinos Jrs., era aquel chico que en los entre tiempos salía al campo de juego a hacer jueguito con el balón, haciendo el deleite de los aficionados, su nombre quizás le resulte conocido: Diego Armando Maradona.

Un 20 de Octubre de 1976, a pocos días de cumplir sus 16 años, Maradona haría su debut en Primera División. Fue por la octava fecha del Grupo D del Campeonato Nacional, Argentinos Jrs. recibía en La Paternal a Talleres de Córdoba, y con el “Pelusa” en el banco de suplentes.

Ese día, y como solía hacerlo habitualmente, Maradona llegó en colectivo al estadio junto a su Padre Don Diego, desde su humilde casa de Villa Fiorito.

Argentinos Jrs. formó con Carlos Munutti; Alfonso Roma, Ricardo Pellerano, Miguel Gette y Humberto Minutti; Carlos Fren, Rubén Giacobetti y Mateo Di Donato; Jorge López, Carlos Alvarez y Sebastián Ovelar.

Talleres de Córdoba dominaba y consiguió ponerse en ventaja por intermedio de Ludueña a los 27 minutos de juego.

En el entre tiempo, el entrenador Juan Carlos Montes realiza una apuesta fuerte, decide reemplazar a Giacobetti e incluir a ese tal Maradona. “Vaya, pibe. Juegue como usted sabe, y si puede, tire un caño”, fueron las indicaciones para su dirigido, que ingresó al campo con la camiseta número 16.

Si bien Diego no pudo cambiar la historia de ese partido, Argentinos Jrs. mejoró muchísimo y arrinconó a Talleres en su área, aunque el gol no llegó. La prestigiosa Revista “El Gráfico”, le dio 7 puntos en su primera presentación con la camiseta del “Bicho”, debut totalmente aprobado.

El reemplazado Giacobetti expresó en una entrevista posterior: “Yo era volante central y ese día Montes me puso por la banda izquierda porque quería contener a los volantes de Talleres, que tenía un gran equipo. No jugué bien y por eso en el entretiempo salí para que entrara Diego”.

Giacobetti describía a Diego como “un tipo tímido, callado y poco comunicativo. Siempre digo que él se expresaba con la pelota y el respeto se lo ganaba con las cosas maravillosas que inventaba dentro del campo”.

Por su parte uno de sus rivales, el experimentado zaguero Luis Galván, dijo sobre el ingreso de Maradona:  “A partir de allí cambió todo. Diego se puso el equipo al hombro y nos fueron arrinconando en nuestra portería. Terminamos defendiéndonos. No podíamos creer lo que hacía ese chico con una inmensa melena llena de rulos”.

Allí comenzaría una carrera que iría en ascenso, y que con el correr de los años lo transformaría en el mejor jugador del planeta, y uno de los grandes de todos los tiempos.

Antony Callero.

 

 

Rusia 2018…El record de Matthaus no corre peligro

Lothar Matthaus of Germany

El alemán Lothar Matthaus continuará siendo el futbolista con mayor cantidad de partidos en Copas del Mundo, pase lo que pase en Rusia 2018.

Matthaus jugó 25 partidos con la selección germana, con la que se consagró campeona en Italia 1990.

Le sigue su compatriota Miroslav Klose con 24 juegos, el italiano Paolo Maldini acumuló 23, el alemán Uwe Seeler, el crack argentino Diego Maradona, y el defensor polaco Wladyslax Zmuda jugaron 21 encuentros.

De los que participarán en esta Copa del Mundo, el argentino Javier Mascherano tiene 16 presencias, lo máximo a lo que puede llegar en caso de que Argentina sea finalista, sería 23 encuentros, por lo que no superaría a Matthaus.

Antony Callero