Historias…La Tragedia de Lima

En el Estadio Nacional de Lima se produjo la mayor tragedia sobre un campo de juego, ocurrió el 24 de Mayo de 1964, y dejó un saldo de 328 personas fallecidas y 500 heridas.

Perú recibía a Argentina por la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, y mas de 47.000 espectadores colmaron el Estadio Nacional ese día.

Argentina ganaba 1-0 con gol de Néstor Manfredi, pero a 6 minutos del final Perú consigue marcar el empate por intermedio de Lobatón; todo era alegría para los locales, hasta que el árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos anula la conquista, al entender que el delantero peruano había ido con la pierna muy arriba.

De allí en mas la locura invadió a los aficionados, algunos “barras” identificados saltaron al campo de juego para agredir al árbitro, pero las fuerzas del orden los contuvieron.

En las tribunas eran muchos los que querían saltar para hacer justicia por mano propia, mientras otros intentaban huir; los gases lacrimógenos lanzados por la policía terminaron desatando la tragedia, ya que se produjeron avalanchas, donde decenas de personas murieron aplastadas.

En las afueras continuó la furia, los hinchas fueron destruyendo todo lo que encontraban a su paso, y la represión también se hizo mas violenta, fue una noche negra en Lima.

El responsable del operativo era el comandante de policía Jorge Azambuja, quien dio la orden de lanzar los gases. Años después se comprobaría su responsabilidad en el hecho, siendo sentenciado a solo 30 meses de cárcel, no habiendo mas imputados en el caso.

Lo insólito de todo, que mientras todos estos sucesos se desarrollaban aún dentro del Estadio, el Presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Teófilo Salinas, le decía al árbitro: “Salga a dirigir, todavía faltan algunos minutos”.

El capitán del equipo peruano era el conocido Héctor Chumpitaz, quién relata la jugada que ocasionó todo: “Pese a que estábamos jugando bien, ellos se adelantaron…En una jugada un defensor argentino fue a rechazar una pelota, pero mi compañero Kilo Lobatón levantó la pierna y el balón golpeó en él y terminó en gol. El árbitro consideró que había sido falta y anuló el gol. Esa fue la razón del descontento en la grada”.

Prosiguiendo con su relato, Chumpitaz explica: “después que llegamos a los vestuarios hubo personas que salieron y cuando regresaron nos contaron que había dos muertos. ¿Dos muertos?, preguntamos, pensando que uno ya hubiera sido demasiado”.

“Estuvimos allí por dos horas antes de que pudiéramos salir, así que no supimos la magnitud de lo que estaba pasando…Regresando hacia nuestro lugar de concentración íbamos escuchando la radio y hablaban de 10, 20, 30 muertos. Cada vez que salían las noticias el número aumentaba: 50 muertos, 150, 200, 300, 350…”.

Antony Callero